musiquita

lunes, junio 25

noche de terror


Creo firmemente que los xv años fue una de las etapas más horrendas de mi vida. Simplemente, si tuviera la oportunidad borraría muchas escenas de esos doce meses en mi subconsciente. La insoportable sensación de no encajar, de no tener nada en común con mis amigas y querer a toda costa juntarme con ellas e intentar (más bien forzarme) ser igual cuando en mi interior lo detestaba. A los quince años no tenía autoestima, a los quince años mis padres se iban a divorciar, a los quince me sentía más sola que un perro, a los quince me hacía heridas en los brazos, a los quince escribía cosas deprimentes, a los quince no era nadie, un bote de basura era más que yo.

Este fin fui a unos quince años. Me di la aburrida de mi vida. En primera porque el lugar que me tocó en la mesa era de espaldas a la pista así que lo único que veía eran las caras de mis padres, unas tías y un tío deprimido, además del vaivén de los meseros por la puerta de cocina. La música era espantosa, no se podía platicar y todo aquel ambiente lleno de adolescentes, el vestido de la quinceañera, el pastel etc me recordaban tan fatídica etapa, y luego los familiares a los que nunca veo – y que por ende me miraban con curiosidad- aquello era del asco. Preparé mi retirada, sería después de la cena (en mi casa no había qué comer y no iba a desaprovechar una oportunidad como aquella) así que terminé el predecible trozo de pollo y vegetales que dan en todos los eventos de ese tipo. Le avisé a mi hermana, tomé mis cosas y emprendí la retirada. No sin antes hacer todo un desfile por cada una de las mesas para despedirme (tengo educación y quería que quedara de manifiesto) Claro, me detuve por momentos con frases como: ¡Hola!¿Cómo estás? ¡Qué grande estás ya! ¡Hace mucho que no te veía! Etc. Salí del lugar y me fui a mi casa.

Al llegar escuché un ruido en la planta alta, encendí todas las luces, subí con un cuchillo pero no había nadie, pensé en la viejita. Me fui hacía la habitación y me senté frente al espejo imitando las exclamaciones que le había hecho a todos en la fiesta para imaginar que tal me había visto, a la vez que me desmaquillaba. Estrené labial rojizo. Después probé otros gestos imaginado lo que pude haber dicho mejor, más expresiva. Me quité la ropa de fiesta, fui a la cocina y me serví un poco de vino, encendí la televisión, la lámpara, el ventilador y me acosté a placer en la cama. Encontré en la tele un programa de sexo de 52MX, en donde sale una chava que me encanta llamada Kalinda y Federica la ex K. Hablaron de posturas, de trucos, y zonas erógenas. Sin hacer mucho esfuerzo media hora después me quedé dormida pero al día siguiente me levanté con una cruda emocional. ¿Fiesta de XV? ¡Yo no estuve ahí jamás!

(Pero a los 16 mi vida cambió para siempre… un antes y un después porque llegó el amor)
( Amantes y enemigos, amores imperfectos, desiertos y mares; deslumbramiento inútil listo para revivirse. )
Siempre hay una luz brillando en la oscuridad. Sigue sin gustarme trasnochar, madrugar, olvidar. A veces dificilmente me entiendo pero no prentedo pasarme la vida tratando de entenderme.

Past

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